Cookies de jengibre

2 jul

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Una cosa que me encanta de hacer dulces caseros (a parte de la satisfacción, de que no llevan tantas porquerías como los productos industriales, de lo bien que huele antes, durante y después de hacerlos…) es que poder preparar lo quieras cuando quieras, no tener que esperar a que sea Semana Santa, Navidad o carnavales para prepararte los dulces típicos de esas fechas si te da el antojo. Y no estoy diciendo que en pleno mes de Julio me vaya a poner a hacer mantecados pero las galletas con especias, sí que son más típicas de la Navidad por el norte de Europa. Aunque deberían ser típicas de todo el año porque están buenísimas.

 

Seguro que habéis visto un montón de recetas hablando del toque rústico, casero y navideño que le confiere a las galletas la combinación de especias. Y es verdad, sólo matizaré que lo de navideño es cultural, igual que unas galletas de canela se preparan en cualquier época del año, con unas cuantas especias más, también.

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¿Y cómo fui a dar con esta receta en el vasto océano que es internet? Tenía dos condiciones que me ayudaron mucho a acotar la búsqueda:

  1. Buscaba algo diferente al típico gingerbread-man, esas galletas planas y crujientes con la forma de hombrecito, como el de Shrek. ¿Por qué? porque con el calor que hace iba a ser imposible despegar las galletas recortadas de la encimera de la cocina (¡anda! igual por eso se suelen preparar en invierno…) y, para ser sinceros, porque me da mucha pereza hacer este tipo de galletas.
  2. La especia principal debía ser el jengibre. Muchas, muchas recetas ponen que son galletas de jengibre y luego llevan más canela que otra cosa.

Al final encontré un par muy similares que me gustaron y acabé adaptando la de Simply Recipes. He sustituido la melaza por miel, por simples motivos de abastecimiento, y he ajustado un poco las cantidades de las especias a mi propio parecer; eso sí, ¡manteniendo siempre el jengibre como la principal!

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No hace falta que os siga vendiendo la moto, ni hablando maravillas de la receta. Sólo añadiré que en casa tuvieron muchísimo éxito y en cuanto se acabaron me pidieron que las repitiera (eso es MUCHO en favor de cualquier receta). Además, si fueran unas galletas corrientuchas no las publicaría, en el blog sólo comparto calidad.

INGREDIENTES

Las cups (tazas) y las teaspoons = tsp (cucharaditas) son medidas americanas, pero pongo la equivalencia en gramos para quién no las tenga.

  • 2 + 1/4 cups de harina (310 gr)
  • 2 tsp de jengibre en polvo
  • 1 tsp de canela  molida
  • 1/2 tsp de pimienta de Jamaica molida (5 semillas)
  • 1/4 tsp de clavo molido (5 clavos)
  • 1/2 tsp de sal
  • 2 tsp de bicarbonato
  • 3/4 cup de mantequilla o margarina (150 gr)
  • 1/2 cup de azúcar (100 gr)
  • 1/2 cup de azúcar moreno (90 gr)
  • 1 huevo
  • 1/3 cup de miel (100 gr)
  • Un poco más de azúcar para rebozar

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NOTA: Si preferís las cosas poco dulces recomiendo reducir 10 gr de azúcar, 10 gr de azúcar moreno y 10 gr de miel. En casa gustan más así.

PREPARACIÓN

Aclaración importante sobre si usar MANTEQUILLA o MARGARINA:

En esta ocasión la decisión es importante y repercutirá en el resultado; pero sobre todo en el manejo de la masa.

Si usas MARGARINA, sácala del frigo en el momento de usarla. La masa será fácil de trabajar mientras mezclas los ingredientes pero en el momento de formar las galletas resultará demasiado blanda para hacerlo con las manos, yo me ayudé de dos cucharas y un poco de maña.

Si usas MANTEQUILLA, sácala del frigo un buen rato antes de usarla, igual que el huevo, para que se pongan a temperatura ambiente. Mezclar los ingredientes te resultará más fácil con una amasadora o algún electrodoméstico similar. Lo bueno llega al formar las galletas: la masa tendrá suficiente consistencia para hacer bolitas con las manos, lo cual es mucho más cómodo que apañarse con las cucharas…

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  1. Precalentamos el horno a 190ºC. Ponemos en un cuenco la harina, el bicarbonato, la sal y todas las especias molidas.
  2. Batimos la mantequilla o la margarina con el azúcar hasta que la mezcla esté esponjosa (la mantequilla requiere más tiempo).
  3. Agregamos el huevo y la miel e integramos bien.
  4. Añadimos la mezcla de ingredientes secos y volvemos a mezclar.
  5. Por último, formamos bolitas aproximadamente del tamaño de una nuez y las rebozamos en azúcar. Se colocan en la bandeja del horno un poco separadas entre sí, porque crecen bastante. No hace falta aplastarlas, durante el horneado adquieren su forma.
  6. Hornear cada bandeja entre 11 y 13 minutos, dependiendo de cada horno y de lo blanditas que os gusten.

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Por último voy a dedicarles esta entrada a una amiga mía del alma que se me ha ido lejos, pero que esta semana me ha sorprendido con una visita relámpago y me ha regalado una tarde estupenda de charla y paseo. Espero que podamos repetir pronto.

Aceite vs. Mantequilla: segunda parte

14 jun

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Acabo de completar mi tercera semana como trabajadora (me refiero en una oficina, con horario, jefes y esas cosas…) y en este breve espacio de tiempo ya he sacado algunas conclusiones:

  1. Que te paguen por aplicar tus conocimientos, mola.
  2. Coger el coche todos los días, sobre todo si es a la misma hora que tooooodos los demás, aburre enseguida.
  3. La jornada partida es un rollo.

A consecuencia de esa última máxima se me van los días sin enterarme. Cuando pienso en preparar alguna receta ya es casi hora de cenar y la mayoría de fines de semana salgo fuera de la ciudad… así, no es de extrañar que tenga el blog tan abandonado.

(Muy  mal, muy mal; a eso hay que ponerle remedio)

Así que ¿qué menos que algo un poco más interesante para compensar? ¡Toca experimento!

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Por número de visitas, la entrada más popular de las que llevo escritas hasta el momento es, sin duda, la comparativa de aceite vs. mantequilla que preparé al principio de los tiempos. Pero me he dado cuenta de que una de las grandes preguntas de la humanidad que involucran esos dos ingredientes se quedó sin contestar… Más allá de preferir una receta de bizcocho de aceite o de mantequilla ¿Qué pasa si se sustituye uno por otro?

Si no queda mantequilla suficiente y me da por reemplazarla por aceite ¿Será una catástrofe? ¿Será aceptable? ¿Podré salir del paso hasta que vaya a comprar al súper? Las respuestas un poquito más abajo.

Me hubiera gustado preparar dos recetas: el bizcocho básico de margarina/mantequilla como muestra de control y la versión experimental, sustituyendo los gramos de margarina por gramos de aceite de girasol. Por falta de tiempo solo hice la versión experimental, pero al menos tengo algo que contaros. Además, he preparado tantas veces el bizcocho básico de margarina para las recetas del Reto 1 Masa 100 Tartas, que puedo hablar de memoria sobre él.

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El de margarina es un bizcocho de los de toda la vida: esponjoso, tiernecito y más o menos jugoso según cuanto lo hornees, de los que te llena la boca al dar un buen mordisco. De sabor suave, tan versátil que puedes combinarlo con casi cualquier otro sabor o ingrediente que se te ocurra.

Ahora vienen las sorpresas: ¿Cómo salió el bizcocho experimental? Sinceramente no las tenía todas conmigo, pensé que un cambio tan significativo tendría consecuencias mucho más graves pero en casa todos nos quedamos con los ojos como platos al probarlo: resultó ser un bizcocho increíblemente ligero, creo que esa es la palabra que mejor lo describe. Muy aireado y esponjoso; de sabor muy suave, casi delicado; y lo más curioso es que era bastante seco, pero no seco como esos que se pegan a la garganta y no hay manera de que bajen, seco en un buen sentido. Es difícil de explicar.

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Como conclusión puedo decir que sí, cambiar mantequilla o margarina por aceite influye MUCHO en el resultado del bizcocho, pero no tiene porqué ser malo, todo depende de lo que vayas buscando. Puede que si quieres cubrirlo con fondant no tenga el suficiente consistencia y se hunda, o si se rellena con cremas muy pesadas les robe humedad y haya desperfectos… no lo sé, todo es cuestión de probarlo. Por sí solo a me causó una grata y significativa impresión, una textura totalmente diferente y digna de merecer una oportunidad.

Y para terminar, os dejo con las instrucciones de este pequeño experimento que espero os haya parecido, cuanto menos, curioso.

INGREDIENTES

  • 3 huevos
  • 1 yogur natural (el vasito es la medida)
  • 200 gr de harina
  • 180 gr de azúcar
  • 170 gr de mantequilla o margarina (sustituidos por 170 gr de aceite de girasol para el experimento)
  • 1 cucharada de levadura (tipo Royal)

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PREPARACIÓN

SI FUERA DE MANTEQUILLA O MARGARINA: el orden para mezclar los ingredientes sería:

  1. Batir la mantequilla o margarina con el azúcar.
  2. Agregar los huevos de uno en uno mezclado bien después de cada adición.
  3. Añadir la harina con la levadura y mezclar justo hasta que esté integrado.
  4. Hornear de 35 a 45 minutos con el horno precalentado a 180ºC

PARA EL EXPERIMENTO DE ACEITE: Batir la mantequilla/margarina con el azúcar sirve para que el bizcocho quede más esponjoso y con volumen. Para conseguir eso mismo, batir el aceite con el azúcar es inútil, así que cambié el orden por:

  1. Batir los tres huevos con el azúcar hasta que empiecen a espumar y la mezcla palidezca.
  2. Añadir el aceite y mezclar bien.
  3. Añadir la harina con la levadura y mezclar justo hasta que esté integrado.
  4. Hornear de 35 a 45 minutos con el horno precalentado a 180ºC

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Plumcake, precumpleaños y muchos cambios.

18 may

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Durante la primavera el tiempo es muy cambiante: tan pronto hace calor, como se presenta una tormenta, caen las temperaturas varios grados o vuelve un falso verano. Este mes de Mayo está resultando para mí toda una primavera de acontecimientos.

Para empezar, llevo un par de semanas diciendo eso de “mañana sin falta preparo algo y escribo una entrada” pero por unas cosas u otras al final se me pasaban los días y seguía sin encender el horno. Pero es que han pasado muchas cosas: Desde tener la remota (muy remota) posibilidad de pasar tres meses de prácticas en Paraguay a pasar un par de semanas de viaje por y para formación y búsqueda de empleo; hacer entrevistas descorazonadoras o tener que cancelar planes para mi cumpleaños por causas de fuerza mayor hasta que, de un día para otro, se presenta una oportunidad de oro que le da la vuelta a todo lo que tenías pensado hasta el momento.

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Lo malo de los cambios importantes es que muchas veces implican renunciar a algo en favor de esa oportunidad que se presenta. Estos tres últimos meses he estado haciendo un curso de formación en el que he conocido a gente maravillosa y casi más para endulzar la despedida que para celebrar por adelantado mi cumpleaños preparé el plumcake de esta entrada.

Y ya vale de ponerse seria que en realidad los acontecimientos son motivo de celebración. Del curso que he tenido que dejar me quedo con los buenos recuerdos y con la alegría de haber conocido a un grupo de personas con el que me he reído a carcajadas absolutamente todos los días. A vosotros, amigos eficientes, os dedico esta entrada (¡que espero que leáis!) y os prometo poner todo de mi parte para no perder el contacto con vosotros.

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Ahora ya pongo la receta, que es lo que toca:

INGREDIENTES

  • 100 gr de pasas
  • 100 gr de frutas confitadas
  • 1 copita de ron
  • 175 gr de mantequilla a temperatura ambiente o margarina fría (la receta original con mantequilla, yo lo preparo con margarina)
  • 150 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 250 gr de harina
  • 1/2 sobre de levadura en polvo (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de sal

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PREPARACIÓN

Si tienes amasadora cambiar mantequilla por margarina sólo afectará en el sabor, que es un poco más intenso con la primera. Si no tienes amasadora y vas a trabajar la masa a mano, te recomiendo la margarina, que es más blandita y supone menos esfuerzo.

Si no encuentras frutas confitadas, que reconozco que a veces no hay manera, puedes sustituirlas por una mezcla de otras frutas deshidratadas como arándanos rojos, orejones de albaricoque o ciruelas pasas, éstos dos últimos, troceados.

El Plumcake es un bizcocho denso pero bien preparado no tiene porqué dejar de ser esponjoso. Las frutas maceradas aportan un punto jugoso y el ron le da el toque especial.

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  1. Precalentamos el horno a 180ºC. Ponemos en un cuenco las frutas confitadas y las pasas junto con el ron, removiendo de vez en cuando para que se hidraten.
  2. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que parezca una pomada, si usas margarina puedes ponerla fría directamente del frigorífico y requiere menos tiempo de batido.
  3. Agregamos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla empiece a blanquear y a esponjarse.
  4. Añadimos los huevos de uno en uno, mezclando bien después de cada adición.
  5. A continuación la harina junto con la levadura y la sal. Mezclamos suavemente justo hasta que se integre.
  6. Por último añadimos las frutas y el ron que haya quedado en el cuenco y lo llevamos al horno durante 40-45 minutos.

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Vino y Chocolate

13 abr

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“Vino y Chocolate” pueden parecer una pareja extraña; “Vino y Queso” son más conocidos, pero no por ello debemos menospreciar a los dos primeros. En cuanto los conozcais vereis cuánte verdad encierra la advertencia que sigue: esta receta es indecentemente deliciosa, y el adjetivo lo uso con toda intención, me explico:

Seguro que todos hemos hecho alguna vez, lo de probar la masa directamente del cuenco, pues cuando pruebas esta masa te dan ganas de ponerte a rechupetear todo el cuenco, las varillas, la cuchara y cualquier otra cosa que tenga algún resto, sin recato, sin verguenza, sin… sin decencia ninguna. A mi favor diré que aunque en ese momento no había nadie en la cocina, conseguí controlarme, pero no fue fácil.

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El sabor de este bizcocho es intenso, profundo y muy rico, con una miga densa y jugosa. Me recuerda un poco al Stout Chocolat Muffin Bread que preparé hace un tiempo… si al final va a ser buena idea lo de echar bebidas alcohólicas a los bizcochos.

La receta me la pasaron apuntada en un papel, como una enumeración de ingredientes con una temperatura de cocción y un tiempo orientativo de horneado, así que el orden de elaboración lo he establecido como mejor me ha parecido. Sentíos libres de alterarlo como mejor os parezca.

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INGREDIENTES

  • 4 huevos
  • 200 gr de cacao soluble (del del hacer chocolate a la taza o leche con cacao, NO ES cacao puro en polvo)
  • 200 gr de azúcar
  • 200 gr de harina
  • 120 gr de vino tinto
  • 200 gr de aceite vegetal
  • 16 gr de levadura en polvo (1 sobre)

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PREPARACIÓN

Cosas a tener en cuenta con esta receta:

Primero. Como se aclara en la lista de ingredientes el cacao en polvo NO ES el cacao puro en polvo (ese amargo y potente) porque 200 gr de eso… creo que sería demasiado. Yo he utilizado Colacao, que es lo que tenía en casa, pero lo he probado otras veces con el preparado para hacer chocolate a  la taza de Valor y sale más bueno si cabe. Pero sirve cualquier cacao soluble que tengáis en casa.

Segundo. No hace falta que el vino tinto sea de calidad suprema, un vino exquisito se aprecia mejor bebiéndolo. Pero tampoco un vino de cartón… Algo intermedio.

Tercero. Insisto en que es peligrosamente adictivo. Ale, avisados estáis, ya podemos pasar a la receta.

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  1. Tanto haciéndolo a mano como con amasadora lo primero es batir bien los huevos con el azúcar.
  2. Después agregamos el vino y el aceite.
  3. A continuación la mezcla de ingredientes secos: harina, el cacao soluble de vuestra elección y la levadura.
  4. Se mezcla todo bien, se vierte en el molde que vayamos a usar y se lleva al horno, precalentado a 180º, y se hornea durante 45-50 minutos.

Dependiendo del horno necesitará más o menos tiempo. A partir de la primera media hora id controlando para que no se queme por arriba. Si se empieza a tostar, cubridlo con papel de aluminio.

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Indefinido de zanahoria

24 mar

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Como lo prometido es deuda, aquí estoy con la receta paso a paso que os comentaba en la entrada anterior.

Pero lo primero es lo primero: seguro que el nombre os parece extraño. Y es extraño, lo reconozco. No es que quiera ir de moderna, ni mucho menos, es que… no sé muy bien cómo definir este postre (que bien puede servir de desayuno, de merienda o de víctima a un asalto a medianoche a la despensa). No lo llamaría tarta o pastel porque no está tan elaborado, no es un bizcocho porque no es esponjoso, no es una crema porque tiene consistencia… su textura me recuerda a la de un tocino de cielo, pero eso tampoco es porque ni los ingredientes ni la elaboración se parecen…. en fin, pues eso, que es algo indefinido con la zanahoria como ingrediente principal.

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Sea cual sea su nombre (se aceptan sugerencias), no se puede negar que es una preparación muy original. No se suelen ver recetas de repostería con verduras u hortalizas en tan alta proporción, lo cual me encanta, pues de cada bocado más de la mitad es zanahoria. Eso se puede usar como excusa para repetir, para callar la conciencia ante posibles pensamientos de operación bikini, como para decir que es un poquito (aunque sea un poco) más sano que otro tipo de bollería. Además, ahora que parece que empieza el buen tiempo, la zanahoria es nuestra aliada para conseguir un bonito bronceado, con sus famosos betacarotenos.

De dónde viene esta receta, no lo sé. Llegó a mí a través de la cocinera que e me enseñó a preparar el Roscón de Reyes, en un papel fotocopiado de una fotocopia de una fotocopia, es decir: misterio insondable. ¿Pero qué importa, mientras esté rico y sea fácil?

Antes de pasar a la receta solo tengo una cosa más que decir para aquellos que miran las zanahorias con ojos recelosos: dadle una oportunidad antes de rechazarla de plano. Os prometo que merece la pena.

INGREDIENTES

  • 1 kg de zanahorias (peladas y limpias)
  • 200 gr de harina
  • 200 gr de aceite de girasol
  • 300 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de levadura

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PREPARACIÓN

Para cocer las zanahorias yo recomiendo al vapor, para que no absorban mucha agua, pero podéis hacerlo como más cómodo os resulte: en el microondas, cocidas, asadas… lo importante es que se puedan triturar con facilidad.

Con las proporciones para el kilo de zanahorias sale bastante cantidad pero también es verdad que una vez hecho, este postre/merienda/desayuno desaparece casi sin darte cuenta, así que no os preocupéis demasiado si llenáis varios moldes.

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  1. Lo primero es pelar y limpiar las zanahorias. Ponerlas a cocer y cuando estén blanditas, escurrirlas y triturarlas con la batidora a conciencia para conseguir un puré fino.
  2. Por otra parte batimos los huevos con el azúcar hasta que espumen y palidezca la mezcla.
  3. A la mezcla de huevos y azúcar añadimos el aceite poco a poco, con la batidora al mínimo, y después el puré de zanahorias. Por último agregamos la harina.
  4. Engrasamos y enharinamos los moldes que vayamos a usar. Como sale bastante masa, mejor que sean grandes.
  5. Recordad que esta receta no es bizcocho por lo que la masa no sube apenas. Yo suelo hacerla de un dedo de espesor, algo así como 2 cm, pero es una medida orientativa.
  6. Metemos los moldes al horno precalentado a 170-180º durante 45-50 minutos. Hasta que al pincharlo el palillo salga limpio, pero no totalmente seco.

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Cambios de ritmo, primavera y 5 más para el Reto.

20 mar
037 Rosco de limón y pistacho

037 Rosco de limón y pistacho

Normalmente no hago mucho caso a los Días Mundiales de esto y de aquello, pero el que toca hoy me parece apropiado para redimirme. El mes de Marzo va declinando y yo sin poner siquiera una foto nueva en el Reto, que  cuesta menos que una entrada completa.  Así que aprovecho que hoy es el día Mundial de la Felicidad para añadir 5 recetas a la galería, con las que suman 59 de 100, para y hacerme un poco presente, que no puede ser que tenga esto tan abandonado.

061 Bizcocho de piñones y frambuesa

061 Bizcocho de piñones y frambuesa

A parte de ser el Día de la Felicidad, hoy estrenamos la primavera, ¿Será casualidad?

El buen tiempo que tenemos por aquí incita a celebrar estos dos hitos con un paseo en manga corta, las gafas de sol bien caladas, rumbo a  inaugurar la temporada de helados.

Y es que la felicidad puede esconderse en algo tan sencillo como eso. Muchas veces son las pequeñas cosas o los detalles de cada día lo que consigue hacerlo especial.

036 Tarta de mousse de fresa

036 Tarta de mousse de fresa

Daos un caprichito.

Haced hoy algo que os guste y que normalmente no hagais.

Sorprended a alguien especial; porque haciendo a los demás un poquito más felices, seremos nosotros un poquito más felices también.

¡Ay, que cursi me estoy poniendo! Será que me afecta la primavera…

017 Bocaditos de ciruela y nueces

017 Bocaditos de ciruela y nueces

Bueno, no me enrollo más.

Os adelanto que pronto (prometido) prepararé una receta paso a paso fuera de lo habitual, a mi me sorprendió la primera vez que la probé, y muy apropiada ahora que viene el sol y las ganas de playa.

Por último desearos un muy buen día y que lo disfrutéis. ¡Hasta pronto!

093 Rosco de orejones de albaricoque

093 Rosco de orejones de albaricoque

Varillas vs. Batidora vs. Amasadora

26 feb

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¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez?

¿Si de verdad hay alguna diferencia entre batir la masa de un bizcocho a mano con las varillas y mucho amor, con la batidora a lo salvaje porque vamos con prisa o con una amasadora nueva y reluciente diseñada especialmente para ese propósito?

Yo sí. Y ahora que cuento con las tres herramientas lo he podido comprobar.

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No me extenderé mucho con la entrada porque comparar las texturas tampoco tiene ningún misterio, pero hacía tiempo que no realizaba ninguna investigación y ya iba tocando. Y debo decir que sí, que se nota la diferencia entre usar una u otra cosa para preparar el bizcocho.

De partida los tres están bien, todos están buenos y si los preparas por separado van a ser un éxito. Pero si los tienes uno al lado del otro para comparar… entre el batido a mano con las varillas y el de la batidora hay menos diferencia, tal vez el de la batidora un poquito más compacto que el de varillas. El cambio significativo llega con el preparado con la amasadora.

La textura es más homogénea, más profesional. Sube más uniformemente y el resultado estético es mejor. Al morderlo se nota más firme pero a la vez más esponjoso que los otros dos. Tal vez sea porque los huevos se airean muchísimo más al batirlos, o que se montan un poco al agregar el azúcar. No lo puedo decir con seguridad.

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Como reflexión final podría preguntarse… ¿Realmente merece la pena tener una amasadora, ese cacharro enorme y caro (pero que hace tanta ilusión tener)?

Seré sincera: si tenéis costumbre de trabajar masas a base de mantequilla, cremas con azúcar glas, montar nata o claras de huevo… Sí. Absolutamente sí. Los resultados son estupendos y mil veces más fáciles que hacerlos a mano. ¿Y para preparaciones tipo bizcocho? Ya habéis visto antes que a mano salen bien, pero con amasadora el resultado es mejor. Cómo de exigentes seáis, depende de cada uno.

Habrá quien esté de acuerdo y quien esté en desacuerdo conmigo, yo simplemente os doy mi opinión.

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