Magdalenas

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Magdalenas.

Simple y llanamente, magdalenas.

Sin más apellidos ni explicaciones.

Porque no le hacen falta.

Preparar una receta tan de toda la vida como ésta tiene algo que resulta gratificante, muy de regresar a los orígenes; como lo de volver a casa por Navidad. Si nos paramos a pensarlo puede ser una manera de volver la vista atrás y conectar de nuevo con las tradiciones entre tanta internacionalización y colonización de recetas que de tan elaboradas, solo les faltan las luces de neón.

La magdalena es una oda a lo sencillo.

Pero parece que me estoy poniendo muy trascendental para unas simples magdalenas, y ya que hablamos de mirar atrás, os cuento lo que he averiguado sobre su historia. Cuánto haya de verdad y cuánto de leyenda, lo dejo a vuestro criterio.

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El origen de estos bocados está en Francia, en la región de Lorena, en la que una muchacha llamada Madeleine Paulmier preparó en 1755 unos pastelitos para el rey de Polonia, Stanislas Leszczyński, que tenía un palacio allí. Estos pastelitos tenían forma de cocha y se les dio el nombre de su creadora. De hecho, los que se siguen preparando con esa forma se siguen llamando igual.

¿Y cómo llegó a España? Se dice que a través del Camino de Santiago. La forma de la concha es el símbolo del peregrino y de la pronunciación francesa de madeleine pasó a ser magdalena. Con el tiempo se extendió por la península y la forma pasó a ser la que conocemos hoy en día.

INGREDIENTES

  • 125 gr de huevo (pesado sin cáscara, aproximadamente 2 huevos L)
  • 175 gr de azúcar
  • 60 ml de leche
  • 190 ml de aceite de oliva suave (yo no tenía y le puse de girasol)
  • 210 gr de harina
  • 7 gr de levadura en polvo (una cucharadita colmada)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita canela molida
  • 1 cucharadita ralladura de limón

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PREPARACIÓN

La receta la he tomado prestada de Xavier Barriga, un panadero muy reputado que a mí me inspira mucha confianza, y más después de probar estas magdalenas. Como muchas recetas tradicionales la elaboración es tremendamente sencilla y con ingredientes básico.

En la mayoría de blogs de repostería seguro que encontráis una entrada dedicada a esta misma receta pero, ¿por qué iba a ser yo menos?

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  1. Se baten los huevos con el azúcar hasta que monten ligeramente. Adquieren un color pálido y aumentan de volumen.
  2. Después añadimos la leche y el aceite batiendo la mezcla después de cada incorporación.
  3. Agregamos el harina, la sal, la levadura, la canela y la ralladura de limón (éstas dos últimas son opcionales y al gusto de cada uno) y mezclamos hasta tener una masa uniforme.
  4. Dejamos reposar la mezcla en la nevera entre 1 y 24 horas. Yo la tuve unas dos horas aproximadamente, otro día tendré que probar si dejándola reposar más las magdalenas suben más todavía.
  5. Calentamos el horno a 210ºC (yo lo puse más suave porque el mío me quema las cosas por el fondo) mientras vertemos la masa en los moldes. Horneamos entre 14 y 16 minutos asegurándonos de que están hechas pinchando alguna en el centro con un palillo o una brocheta.

La importancia de la forma

A raíz del cambio de la transformación de las madeleines en magdalenas, de los muffins y los cucakes cada uno con sus características, del uso de un molde específico para uno u otro a fin de conseguir esas formas… me ha llevado a pensar en la importancia que tiene la misma.

Un brownie siempre se asocia a una forma cuadrada, ya se hornee en molde grande o en moldecitos individuales, o se corte en barritas, pero siempre es cuadrado o rectangular. La misma masa en un molde redondo ¿seguiría siendo un brownie? supongo que sí pero se haría un poco raro ¿no?

Los que sean aficionados a la carne coincidirán conmigo en que no sabe igual la misma parte de un animal si está cortada al estilo español o al estilo argentino, por ejemplo. Y en el caso de las bebidas, no se serviría un vino tinto en una taza de loza.

En definitiva, la comida se disfruta con los 5 sentidos y lo que vemos o cómo lo vemos influye en la experiencia de degustarlo. Cada uno puede adaptar las recetas a los utensilios e ingredientes de los que disponga, yo lo hago mucho, y así decidir de qué manera le gusta más cada receta.

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5 comentarios en “Magdalenas

    • Miriam dijo:

      Pues en breve la receta de otro clásico aunque sea de puertas hacia afuera del país: los muffins de arándano; que fue el primer muffin que probé en mi vida, aunque tengo que admitir que a mi no me quedaron TAN ricos como aquel.

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