Investigación: desmoldar un bundt cake

¡Hola a todo el mundo! llevo bastante tiempo guardando silencio, lo sé,  pero es que los preparativos para esta entrada requerían bastante tiempo, para dar cuenta de todo lo que váis a ver a continuación.

[Aviso que la entrada es larga]

Regreso con una investigación como hacía tiempo que no intentaba. Todo comenzó cuando un fin de semana desempolvé mi molde de bundt cake (en español molde de corona o de rosco si lo preferís) para probar este bizcocho de pan de jengibre y cerveza negra que vi en el blog de María Lunarillos. La combinación de especias, chocolate y cerveza me llamó poderosamente la atención aunque luego el sabor no terminó de convencerme del todo, pero no es el sabor lo que desencadenó esta investigación, fue el desmoldado.

A pesar de que ese bizcocho salió entero del molde casi sin dificultad, no quedé del todo satisfecha: la superficie estaba algo rugosa y no se veía tan bonito como esas fotos que inhundan la red. Perfectamente pudo ser porque mi molde es de calidad supermercado o, como me dijo más de uno, porque la masa era un poco espesa.

Otro punto importante era cómo sacar el bizcocho del molde. Seguro que no soy la única que padece durante el desmoldado. ¿Saldría mejor engrasando con mantequilla? ¿espolvoreando harina después? ¿serán tan milagrosos como dicen los esprays para engrasar)

Con esas dudas en mente sobre cómo se podría conseguir un bundt cake liso y precioso (y entero al salir del molde) comencé a darle vueltas a la investigación. Estaba claro que tendría que hacer varios intentos así que decidí usar un bizcocho que me gustase mucho y pudiese variar el sabor para no acabar hastiada y aborrecer una receta. Los bizcochos de mantequilla los decarté porque se me hacen un poco pesados y la masa es muy densa. Decidí arriesgarme con el bizcocho de yougr: de masa más fina y fluida, más esponjoso y delicado, y por eso mismo más difícil de desmoldar. Si conseguía buenos resultados con éste, seguro que casi cualquier otro podría sacarlo del molde.

Y manos a la obra que me puse.

Lo primero en cualquier investigación es documentarse, así que visité varias páginas y estudié a fondo las instrucciones sobre cómo hacer un bundt cake perfecto. La entrada sobre el tema de Bea Roque debe ser la biblia de los bundt cakes y en muchos otros sitios daban instrucciones casi idénticas, resumiendo:

  1. Engrasar bien el molde (ésta es la parte que yo iba a poner a prueba)
  2. Verter la masa por el mismo lado (no llego a entender qué importancia puede tener eso)
  3. Dar unos golpecitos para que se asiente
  4. Hornear sobre rejilla
  5. Dejar enfriar 10 minutos exactos
  6. Darle un meneíllo para despegar de las paredes
  7. Voltear el bizcocho sobre la rellija en ese momento que para muchos (yo la primera) es un acto de fe

Intento 1:

Empecé las pruebas engrasando el molde con margarina, untándola a mano por cada rincón. Seguí las instrucciones al pie de la letra y a los 10 minutos de haberlo sacado del horno me dispuse a desmoldar.

El meneíllo para despegarlo de las paredes tuvo que ser de bastante intensidad y además ayudarme de una lengua de cocina para despegarlo. Mal empezábamos.

Cuando noté que el bizcocho empezaba a bailar dentro del molde me aventuré a darle la vuelta:

Como véis fue un desastre total. Lo de los 10 minutos de reposo está pensado para bizcochos de mantequilla que son mucho más firmes. El bizcocho de yogur es más delicado y necesita enfriarse más para adquirir consistencia y soportar el desmoldado.

Lección 1: el tiempo de enfriado depende de qué tipo de bizcocho tengas en el molde. Para el bizcocho de yogur, por lo menos 30 minutos de reposo.

Intento 2:

Me dispuse a corregir el error del tiempo de enfriado.

Repetí todos los pasos, untando el molde a conciencia con la margarina por si acaso la vez anerior lo había engrasado poco, pero esta vez fui más paciente y lo dejé reposar 30 minutos después de sacarlo del horno.

El desmoldado tamién fue algo costoso, tuve que ayudarme de la lengua de cocina para empezar a despegarlo de las paredes y agitarlo con energía para que se terminara de soltar pero… la miga era más firme al haber enfriado más y resistió:

Sólo hubo una pequeña cicatriz en el bizcocho al sacarlo del molde. Debió ser que me dejé ese trocito sin engrasar. Obviando ese detalle no podía creer que al segundo intento hubiese conseguido tan buenos resultados (aún no sabía lo que me esperaba, inocente de mi…) pero aún había cosas que quería investigar.

Como se puede ver en ésta última foto, la superficie es bastante uniforme y el dibujo del molde se aprecia bastante bien. A la vista de este resultado decidí continuar con el bizcocho de yogur como vehículo de la investigación.

Intento 3:

Habiendo conseguiro un éxito con la margarina, quise comprobar si la técnica de espolvorear harina sobre la margarina era igualmente eficaz. El resto del procedimiento lo respeté a rajatabla y tras media hora de reposo al salir del horno (con ayuda de la lengua de cocina y los consabidos vaivenes vigorosos)…. obtuve el segundo peor resultado al desmoldar.

Por el momento parecía que lo de engrasar con margarina (o mantequilla) y harina no era muy efectivo.

Intento 4:

No podía considerar válido un método con un sólo resultado positivo, así que mi siguiente paso fue intentar repetir el éxito del segundo intento.

Repetí todos los pasos pero no conseguí un desmoldado limpio y perfecto como la vez anerior. Qué rabia me dió. ¿Tal vez estaba demasiado caliente todavía? ¿No había engrasado bien el molde por el fondo?

Intento 5:

Una vez más, engrasé el molde con margarina, con generosidad y prestando especial anteción en el fondo, que es la parte que más problemas dá al desmoldar.

Esta vez lo dejé enfriar por completo dentro del molde pero eso no mejoró las cosas, fué más difcíl desmoldar y no sólo se desprendió la corteza por la parte superior sino también en algunos puntos de las paredes.

Lección 2: Dejar el bizcocho dentro del molde indefinidamente no es una buena idea.

Intento 6:

Frustrada por la escasez de éxitos (uno, de momento) y por la incapacidad de repetirlos, me hice con uno de esos famosos esprays desmoldantes. Siempre había pensado que eran algo supérfluo pero hasta el momento los moldes que había usado con más frecuencia habían sido los redondos, cuadrados o alargados y a todos ellos les podía colocar papel de horno para evitar adherencias indeseadas. Incluso a los moldes de muffin, que para eso se usan las cápsulas de papel.

Creo que en esta primera experiencia con el espray usé más del que es necesario pero quería dejar el molde bien cubierto… y tengo que tragarme mis palabras, o mis pensamientos. Es un producto milagroso. Será todo lo artificial que queráis, tendrá una composición puramente química pero… el bizocho se desmoldó con sólo mirarlo.

Me dió miedo dejarlo enfriar sólo 10 minutos y lo dejé 15, pero para entonces ya se había empezado a separar de las paredes del molde y con un suave vaivén ya se notaba el bizcocho suelto. Fue el desmoldado más fácil que he hecho en mi vida y estoy segura de que a los 10 mintos habría sido igual de fácil, aún siendo un bizcocho de yogur esponjoso y delicado.

No me hizo falta para nada la lengua de cocina, no se pegó ni un poquito. La foto de arriba lo demuestra pero no pudimos resistir la tentación y lo probamos la misma noche que lo saqué del horno. Por eso en las fotos de abajo, que  hice a la mañana siguiente con luz natural, no está completo.

Conclusiones por el momento:

Como la entrada se está alargando y todavía queda algo del último bizcocho por consumir, os cuento mis conclusiones por el momento, pero aún no doy la investigación por terminada:

  • De momento parece que funciona mejor lo de engrasar con margarina que con margarina+harina, pero aún tengo que conseguir repetir el éxito del primer método y volver a poner a prueba el segundo.
  • Al engrasar con métodos tradicionales hay que ajustar el tiempo de enfriado antes de desmoldar.
  • Los esprays desmoldantes son algo mucho mejor de lo que yo pensaba y según el molde con el que queramos trabajar, tal vez algo imprescindible.

¿Imgaináis engrasar a mano con margarina el molde blossom de Nordic Ware o el jubilee sin dejar ningún recoveco? Los moldes de Nordic Ware son la crème de la crème de los moldes de bundt cake. Los resultados son espetaculares y dicen que son muy fáciles de desmoldar. Yo no lo sé porque no tengo ninguno pero, creo que los bundts que se hacen son esos moldes quedan tan impresionantes porque los dibujos son mucho más profundos que los de otras marcas. Si comparáis el diseño del molde que estoy usando yo ahora con el más parecido que tiene Nordic Ware (el molde kugelhopf) veréis que el dibujo es mucho más pronunciado en el suyo que en el mío, por eso quedan tan bien. Pero hay que saber engrasarlo para sacarlo con facilidad, por eso creo que con los moldes más elaborados de bundt cake, un espray desmoldante puede llegar a ser casi imprescindible.

De momento he llegado hasta aquí. Seguiré probando y volveré para exponer experiencias y concluiones. Son bienvenidas todas las ideas y reflexiones que esta entrada pueda suscitar. Aunque me da a mí que el limón tiene algo que complica el desmoldado por métodos tradicionales… porque no he conseguido sacar ninguno perfecto de ese sabor. Ya os contaré si lo averigüo.

Las recetas que he usado han sido:

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